Juan Rulfo (1917-1986), uno de los escritores más influyentes de la literatura mexicana, nació en Apulco, municipio de San Gabriel, Jalisco. Su vínculo con esta tierra no solo es biográfico, sino profundamente literario y simbólico. La obra de Rulfo, a través de El Llano en llamas (1953) y Pedro Páramo (1955), refleja la geografía, el habla, las costumbres y los dolores de los pueblos del sur de Jalisco, convirtiendo su narrativa en una extensión mítica y poética de dicha región.
Gracias a Rulfo, este municipio forma parte del imaginario literario de México. En años recientes, este poblado ha impulsado algunas actividades turísticas y culturales que revitalizan la memoria de su obra y fomentan el interés por el escritor sangabrielense. Por ejemplo, desde 1987, allí se organiza, de manera ininterrumpida, el Festival Cultural San Gabriel en homenaje a Juan Rulfo; a propósito, José de Jesús Guzmán Mora, cronista del municipio, escribió, en 2019, un libro sobre la historia de este importante festival titulado Antecedentes del Festival Cultural San Gabriel en homenaje a Juan Rulfo, que contiene una puntual crónica de las actividades llevadas a cabo y una amplia iconografía. Dentro de este festival también se organiza, desde entonces, en homenaje a Juan Rulfo, el Concurso de Cuento Corto, después titulado Concurso Estatal de Cuento “Murmullos en el Llano” y, más recientemente, Concurso de Cuento Biestatal Jalisco-Colima. Y, asimismo, se organiza, desde 2016, el Recorrido de los Murmullos, conducida, anteriormente, por Enrique Nava Estrada, y, en la actualidad, rebautizada como la Ruta de los Murmullos, dirigida por el cronista rural del municipio, José Asunción Rodríguez Estrada, quien lleva a los interesados por los espacios más significativos de la vida y obra de Rulfo, como son: la Ex Hacienda de Telcampana, el Mirador “Vine a Comala”, “El hidrante”, “Casa Vizcaíno”, la casa natal de Juan Rulfo, la casa de don Fulgor Estrada, la casa de huéspedes (Eduviges Dyada), el colegio de las Josefinas y el Portal Ocampo. Espacios, pues, que nos recuerdan de la presencia latente de Rulfo en esta población.
Si nos asomamos, por ejemplo, a Zapotlán el Grande, hallamos la Casa-Taller Juan José Arreola, dirigida actualmente por Azucena Rodríguez Anaya, que ha atraído la mirada de estudiosos y lectores especializados, pues, además de albergar objetos personales y parte de la biblioteca personal de Juan José Arreola para su consulta, anualmente, se organiza allí, desde hace varios años, el Coloquio Arreolino, que atrae académicos de talla internacional. Además, este espacio sirve, cotidianamente, como foro para conferencias, lecturas, presentaciones de libro y talleres de escritura, entre otras actividades. La Casa-Taller Juan José Arreola es un espacio que se ha vuelto en un punto importante para la cultura en la región.
En conclusión, la obra de Juan Rulfo no sólo retrata la esencia de San Gabriel y sus alrededores, sino que también les otorga una presencia viva en la literatura universal. Rulfo ha hecho que su tierra natal no sólo sea un lugar geográfico, sino también un espacio mítico donde la historia, la memoria y la palabra se entrelazan de manera eterna. Ojalá en los años venideros, nuevos proyectos se concreten y vuelvan a San Gabriel, al igual que Lagos de Moreno, Guadalajara y Zapotlán el Grande, en una ciudad literaria.
Pedro Valderrama Villanueva




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