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A Zapotlán vía Pazarín, de Milton Iván Peralta


Cuando un día se escriba la historia reciente de la literatura de Jalisco, a partir de la década de 1990, será inevitable referirse al meticuloso trabajo que Víctor Manuel Pazarín (1963-2021) desarrolló a lo largo de más de tres décadas como poeta, narrador, ensayista, tallerista y editor. 
Su incursión dentro del mundo literario se dio a finales de los años ochenta, después de dejar atrás su pueblo natal, Zapotlán el Grande, en busca de nuevos horizontes. En Colima se inició como periodista cultural y, posteriormente, en Guadalajara, Pazarín se integró al taller de creación de Ricardo Yáñez y, pocos después, al de Juan José Arreola, de quienes aprendió valiosas lecciones que, seguramente, influenciaron en su obra personal.  

Sin embargo, como cualquier figura destacada dentro de la cultura, nuestro escritor nunca estuvo exento de polémicas, fue, además, constantemente, objeto de envidias y fuertes críticas por parte del medio literario de Guadalajara. Víctor Manuel tenía la fama de ser malhumorado, difícil y era conocido por la rigidez con la que encabezó sus talleres de escritura. La exigencia que lo caracterizó no solamente la ejerció sobre sus pupilos sino hacia su propia escritura y labor como editor. Por ejemplo, a mediados de la década de 1990, dirigió, al lado de Guadalupe ángeles, la revista Soberbia, que contenía una polémica “nómina de colaboradores”. Por ende, ésta fue tachada de “cerrada” o “de grupo”. A pesar de ello, Pazarín continuó su labor de editor con ambiciosos proyectos como Mala Estrella, que apostó por un conjunto joven de escritores como Silvia Quezada, Guadalupe Ángeles, León Plascencia Ñol, Elizabeth Vivero, Genaro Solórzano, Antonio Marts, y Los Cuadernos del Jabalí, además de escribir, regularmente, reseñas de libros, escribir ensayos y realizar entrevistas en diferentes periódicos, revistas y en La Gaceta de la UdeG. También llevó a cabo una extensa investigación en torno a los talleres literarios que dirigió Juan José Arreola, entre otras actividades.


Después del deceso inesperado de Víctor Manuel Pazarín, ocurrido en 2022, desde su tierra natal se han organizado, hasta el momento, dos homenajes para recordar la figura de este escritor zapotlense. Primeramente, el colectivo Alasletras (Arte en Movimiento), integrado por Pedro Mariscal, Martín Adalberto Sánchez y Francisco Hernández, le dedicaron una extensa entrega (número 3, marzo de 2023) de su revista al poeta desaparecido y que reunió una amplia lista de colaboraciones y de imágenes. 

Recientemente, Milton Iván Peralta Patiño nos ofreció un nuevo libro titulado A Zapotlán vía Pazarín (2025), donde reúne un amplio conjunto de artículos de la autoría de Pazarín Palafox. Los textos, nos narra el compilador en la presentación, fueron escritos a lo largo de varios años y publicados en las páginas del Diario El Volcán, de noviembre de 2016 a febrero de 2020. Aunque las colaboraciones semanales por parte del zopotlense fueron más que abundantes, el recopilador optó, para el presente libro, por seleccionar aquellos escritos que hicieran referencia a su terruño, sus vivencias y sus personalidades, etc. Milton nos aclara: “Pedro Mariscal, Juan José Ríos Ríos, Juan José Arreola, Juan Rulfo, Gabino Pazarín, sus padres, son nombres que resaltan entre estas páginas”. En tantas palabras: un mosaico personal de sus memorias alrededor de Zapotlán el Grande. El compilador, asimismo, en el prólogo señala: “La idea de recopilar los siguientes textos, es para encontrar la primigenia de sus gustos y preferencias para ver hasta cierto punto el cómo se construyó el poeta, periodista, locutor, editor, pero sobre todo el amigo de todos”.           


En cuanto al recopilador del volumen, Milton Iván Peralta, desde más de una década, se ha revelado, al lado de otros estudiosos de la literatura de Zapotlán el Grande como Fernando G. Castolo, Ricardo Sigala, Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar, Carlos Axel Flores, Didiana Sedano y Miguel Ángel López Barajas, también como un buscador infatigable del pasado literario de su región. Al igual que los antes mencionados, Milton escudriña cotidianamente en documentos y libros antiguos en busca del dato exacto que le ilumine el camino hacia el retrato que busca plasmar en cada uno de sus trabajos.   

Además de escribir artículos y reseñas cotidianamente, Peralto Patiño es autor de tres libros que resultan básicos para mejor comprender la producción literatura que proviene de su terruño. La Navidad en la literatura zapotlense, publicado, originalmente, en 2010, después en 2011, y una tercera edición, ampliada y corregida, en 2024, que reúne textos sobre esta celebración por autores como Juan José Arreola, Roberto Espinoza Guzmán, María Cristina Pérez Vizcaíno y Guillermo Jiménez; Los olvidados (Guadalupe Marín/ José Gómez Ugarte), de 2024, reúne dos estudios biográficos sobre estos destacados guzmanenses, y, su más reciente libro, A Zapotlán vía Pazarín.

En resumen, la publicación de libros dedicados a recordar, homenajear o mostrar textos extraviados de autores desaparecidos, son importante para dejar constancia de aquellas figuras que dejaron una huella imborrable no sólo en la literatura de su región sino en aquellas personas que tuvieron la oportunidad de cruzarse en su camino. Víctor Manuel Pazarín, indudablemente, es una de estas figuras que ahora acompaña nombres destacados del pasado literario zapotlense como Juan José y Orso Arreola, Félix Torres Milanés y Vicente Preciado Zacarías. Ojalá, en los próximos años, Peralta Patiño continúe compilando los textos dispersos de Pazarín en las páginas del Diario El Volcán. Mientras tanto, contamos con esta inteligente selección que nos acerca un poco más a una de las voces más críticas de nuestras letras.        

Pedro Valderrama Villanueva






 

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