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Algunas reflexiones en torno al primer volumen del Mosaico literario del sur de Jalisco

Al culminar las presentaciones del libro Mosaico literario del sur de Jalisco (2025) llevadas a cabo, durante el presente año, en diferentes municipios de la entidad, me ha llevado a reflexionar y llegar a algunas conclusiones sobre este proyecto. Para comenzar, el itinerario de presentaciones inició en el Festival Rulfiano de Sayula para después llevarlo a otros rincones de la región como Autlán, Zapotlán el Grande y San Gabriel. Hoy, por fin, le llega el turno a Guadalajara. En cada uno de los sitios antes mencionados, donde se ha presentado el presente título, la respuesta, por fortuna, ha sido más que positiva. El recibimiento, por parte de la mayoría de los asistentes, fue, sin duda, efusivo. El interés, sobre todo, por parte de algunos jóvenes entusiastas y aficionados al conocimiento y difusión de las letras de su localidad, ha sido, asimismo, muy alentador. 

Esta gran tendencia por examinar el pasado literario de Jalisco proviene, curiosamente, por inquietos investigadores del Sur del estado. Allí detecto, en este momento, al menos una docena de estudiosos en la materia, a diferencia de otras regiones del estado como los Altos, Valles, Costa, Ciénega, Norte y, desde luego el Centro, donde no abunda estos inquietos gambusinos. Una fracción de estas plumas, dicho sea de paso, por fortuna, fueron reunidas en el presente volumen. El equipo de estudiosos que participaron en Mosaico literario del sur de Jalisco fue juntado gracias a la iniciativa de Andrea Reynoso Gutiérrez, inquieta autlense impulsora de las artes y las letras en su municipio. 

Sin embargo, como cualquier libro colectivo, la elaboración del presente volumen no estuvo exento de detalles y momentos, en ocasiones, dificultosos, que lo volvió, para cada uno de los participantes, en una singular experiencia casi inolvidable. Gracias a la visión y determinación de Andrea Reynoso, al frente del volumen, y la gran disposición y el cúmulo de conocimientos técnicos por parte de la joven académica Kenia Cornejo Márquez, quien, en todo momento, mostró su interés y tesitura, y, por último, a la paciencia y buena actitud de los demás autores del volumen (Ricardo Sigala, Carlos Axel Flores Valdovinos, Guillermo Tovar Vázquez y un servidor) fue posible llevarlo a buen puerto. De esta manera, Mosaico literario del sur de Jalisco, no sólo es un capítulo más en la trayectoria de cada uno de los participantes, sino son parte de un momento en que su presencia coincide con uno de los periodos más esplendorosos en lo referente a los estudios de la literatura jalisciense. 

La relevancia de libros como Mosaico literario del sur de Jalisco, cuyo objetivo, más allá de ofrecer una lista extensa de autores y una breve muestra de su trabajo, es analizar y difundir la obra de autores consagrados provenientes o avecinados en dicha región. Esfuerzos como el presente representan la oportunidad para descubrir nuevas perspectivas para abordar la obra de un conjunto de escritores. Impulsos colectivos como éste, conjuntan estudiosos que, por lo general, conforman cuerpos académicos de alguna institución de estudios superiores. En otras ocasiones, reúne esfuerzos de entusiastas que persiguen infatigablemente ahondar en distintos temas de su interés, pero que operan al margen de instituciones universitarias o de apoyos gubernamentales para realizar sus investigaciones, como es el caso de los estudiosos que se reúnen para ofrecer este libro.

En Jalisco, este tipo de trabajos no abundan. La mayoría de los libros colectivos, son editados por alguna universidad o por parte del gobierno. Por lo general, cuando existen éstos, tratan sobre la producción literaria escrita desde el centro del país o de otras latitudes, dejando en un segundo plano la producción comarcal: tema en continua necesidad de revisión, actualización y difusión.

Considero que Mosaico literario del sur de Jalisco, en un futuro no muy lejano, será, sin exagerar, un libro buscado no sólo por los interesados de cada una de las localidades revisadas aquí, sino por parte de estudiosos que se encuentran más allá de nuestra entidad. Por fortuna, me complace hacerles saber, que, con el presente volumen, no claudica el proyecto, se extenderá a otras regiones y se concretarán, próximamente, nuevas entregas. De hecho, en este momento, se cocinan, simultáneamente, dos nuevos tomos de la colección. Por una parte, Andrea Reynoso encabeza un nuevo libro colectivo que promete complementar el presente título. Mosaico literario del sur de Jalisco. Volumen II se propone reunir, una vez más, investigadores provenientes de dicha región como Ricardo Sigala, Guillermo Tovar, Milton Iván Peralta, Fernando G. Castolo, Didiana Sedano, José de Jesús Guzmán, Miguel Ángel López Barajas y Andrea Reynoso, entre otros, el cual está programado para aparecer a mediados del año próximo. 

Por otra parte, se está elaborando el Mosaico literario de los Altos de Jalisco, coordinado por quien esto escribe, y que busca, asimismo, explorar el campo literario de dicha región con especialistas como Juan Frajoza, Dante Alejandro Velázquez, Carlos Axel Flores Valdovinos, Isaac Ortiz y Samuel Gómez Luna Cortés, entre otros, que, al igual que su antecesor, busca traer del pasado autores emblemáticos semi olvidados de la zona. Y, asimismo, el Mosaico literario de Guadalajara, otro volúmen más, también coordinado por quién esto escribe, reúne un grupo de estudiosos integrado por René Michel, Helga Vega, Betsabé Ortega, Neri Tello, Octavio Guevara Rubio y Octavi Pérez García, entre otros.

De esta manera, la serie Mosaico literario busca contribuir al campo del conocimiento de las letras jaliscienses y abrir nuevas brechas dentro de la investigación literaria, para que, asimismo, otros escudriñadores inquietos de esta y otras regiones, también realicen sus propias iniciativas e indaguen en la vida y obra de aquellos autores ligados a su comarca. Por lo pronto, el presente volumen ofrece seis miradas por parte de este conjunto de especialistas encaminados al estudio y difusión de las letras del pasado de nuestra entidad. 

 Pedro Valderrama Villanueva 


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