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Sara Velasco, la memoriosa

 


Pedro Valderrama Villanueva 

En la actualidad, la investigadora más activa dentro de las letras de Jalisco es, indudablemente, Sara Velasco Gutiérrez. Una estudiosa cuya labor se vuelve cada vez más relevante, pues en una época cuando al académico universitario le llega el momento de jubilarse, después de una extensa carrera como profesor-investigador, se retira de igual manera de sus actividades como historiador o crítico de la literatura e incursiona en géneros como la novela y la poesía, dejando atrás su labor como escudriñador de las letras. 

Sara Velasco, desde hace varias décadas, después de jubilarse como bibliotecaria y maestra de educación básica, le ha dado continuidad a su labor como investigadora, actividad que inició hace 50 años, momento en que comenzó su magno proyecto Escritores jaliscienses (1982 y 1984), publicado en dos tomos, de consulta obligatoria para cualquier interesado en el tema. Este trabajo nació, según la estudiosa, cuando: “Un día un alumno me preguntó si había algún libro de literatura jalisciense además de la española y de la mexicana y le contesté que no. Sin embargo, me quedé pensando si le había dicho la verdad y después investigué, trabajosamente, pues en la década de los setenta no había internet ni celulares ni ninguno de los artefactos actuales. Confirmé que sólo había textos sueltos de algunos escritores, pero no todos reunidos”. 


Aunque Sara Velasco no se considera del todo historiadora de las letras sino más bien biobibliógrafa, continuadora de la labor iniciada por los intelectuales jaliscienses Gabriel Agraz García de Alba y Ramiro Villaseñor y Villaseñor, no cabe duda de que la extensa obra de la estudiosa tapatía rebasa este campo. Sus aportaciones han servido de base para dimensionar la producción literaria de la entidad desde los tiempos más remotos hasta las generaciones más recientes de escritores. Velasco, en varios sentidos, a falta de una historia oficial de la literatura jalisciense, ha propuesto un mapa para que, en un futuro no muy lejano, otros estudiosos cuenten con las pistas necesarias para escribir dicho documento.   

La producción literaria de Velasco Gutiérrez, a grandes rasgos, puede dividirse en dos momentos. La primera etapa abarca los libros Escritores jaliscienses, Enramada: Literatura joven de Jalisco (1984) y los seis tomos del Muestrario de letras en Jalisco (2007). Dentro de ésta, la estudiosa sienta las bases de su producción general. Y, durante los últimos diez años, Velasco ha complementado su obra inicial a través de nuevas compilaciones y estudios.      

La segunda etapa comienza con Bajo el purísimo cielo de Jalisco. Cuatro escritores del siglo XIX (2015) donde reúne una amplia muestra de la producción poética de Isabel Prieto de Landázuri, Refugio Barragán de Toscano, Antonia Vallejo y Esther Tapia de Castellanos. En Algunos escritores jaliscienses olvidados (2017), Velasco abarca el trabajo de Emilia Beltrán Puga, Mateana Murguía de Aveleyra, Alberto M. Brambila, Ignacio Arzapalo, Aristeo Covarrubias, Beatelia, Aurelio Hidalgo, Juan S. Castro y Arturo R. Pueblita. En 2017, da a conocer un libro curioso y pionero dentro del campo de las letras locales, Los peculiares libros de Álvaro Leonor Ochoa, donde Velasco rastrea detectivescamente la obra y reconstruye pasajes de la vida de Leonor Ochoa; un auténtico raro de la literatura del siglo pasado. En 2021, nos ofrece Geografía literaria de Jalisco, ahí reúne una breve muestra literaria proveniente de cada uno de los 125 municipios de la entidad. Más recientemente, Velasco incursionó en el rescate de dramaturgos del siglo antepasado a través de los opúsculos Dos obras teatrales jaliscienses del siglo XIX (2023) y Cuatro monólogos jaliscienses del siglo XIX (2024). 

En suma, la prolífica obra de Sara Velasco, iniciada hace medio siglo, continúa hasta el día de hoy ofreciéndonos periódicamente nuevos títulos que siguen abonando a la indiscutible grandeza de esta investigadora que se ha ganado un lugar dentro de la historia de la literatura de Jalisco al lado de académicas como Magdalena González Casillas, María Guadalupe García Barragán, Celia del Palacio y Silvia Quezada. 



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