Tras la destitución de Juan José Doñán de dicho cargo, Artemio González García fue invitado a ocuparlo. La gestión del poeta de origen arandense estuvo marcada —durante y aun después de su periodo— por severas críticas provenientes de un sector de la comunidad literaria de Guadalajara, centradas en la calidad de los materiales empleados, los tirajes, así como en los discutibles criterios de selección de los títulos publicados, entre otros aspectos. Dentro de su labor editorial, la colección Hojas Literarias fue quizá la más cuestionada por los motivos antes señalados. No obstante, pese a los reparos dirigidos a su responsable, Hojas Literarias —cuadernillos de formato delgado y cubierta de cartoncillo negro—, vistas en perspectiva y a 30 de su aparición, se revela como una de las colecciones más benéficas para las letras de Jalisco.
Esta colección publicó, a lo largo de casi cinco años, alrededor de un centenar de títulos. Estuvo dividida en ocho series: poesía, cuento, novela, drama, ensayo, memoria, periodismo y homenajes. Entre los escritores oriundos del sur de Jalisco que fueron publicados en alguna de estas encontramos Antología Poética (1995), de Roberto Espinoza Guzmán; Cantar (1995), de Víctor Manuel Pazarín; El barro vivo (1995), de Félix Torres Milanés; Antiguas primicias (1996), de Juan José Arreola; Taller Literario La Peñas (1996); Brevesencias (1997), de Julio César Aguilar; Diálogos (1997), de Salvador Encarnación; José Luis Martínez. El ensayo y lo mexicano (1998); Don Tiburcio, el tiburón (2000), de Hugo Salcedo.
Dentro de la serie Homenajes, además de incluir volúmenes dedicados a Fray Antonio Tello, Agustín Yáñez y Pedro Garfías, asimismo, se publicó Juan Rulfo. Homenaje (1997), un delgado cuadernillo de apenas 50 páginas publicado para conmemorar los 10 años de la desaparición del autor de Pedro Páramos (1955): “En la historia de la literatura mexicana ¿o universal?, el fenómeno Juan Rulfo tal vez sea un caso único. Nadie como él ha alcanzado tanta celebridad por tan reducido número de páginas editadas, ya que […] apenas sobrepasan las 250.”
La bibliografía destinada al escritor nacido en Sayula y criado en San Gabriel, producida desde Jalisco, a partir de la segunda mitad de la década de 1980 tal vez no es cuantiosa; sin embargo, resulta valiosa para profesionales y entusiastas en la materia los diferentes libros que se dieron a conocer a partir de dicho momento. Tal vez se debió a los reconocimientos que el escritor obtuvo a nivel nacional e internacional a partir de dicha década como fue su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua, en 1980, y el Premio Príncipe de Asturias, en 1983. Lo cierto es que fue objeto de atenciones que anteriormente, al menos en apariencia, se le habían escatimado en su estado natal.
De esta manera, en Juan Rulfo. Homenaje se reúnen nuevas aproximaciones a la obra del autor a partir de la mirada de estos tres estudiosos. El cuadernillo se integra a la tradición inaugurada algunos años antes por el volumen Homenaje a Juan Rulfo (1989), coordinado por Dante Medina y publicado por la Universidad de Guadalajara. Posteriormente, desde Jalisco se difundieron diversos estudios en torno a la obra del autor de El llano en llamas; no obstante, desde entonces no se han producido nuevos libros-homenaje dedicados de manera específica a su figura y legado.
Así, la colección Hojas Literarias, más allá de las polémicas que la envolvieron durante largo tiempo por los motivos aquí expuestos, publicó también títulos de notable relevancia —como Juan Rulfo. Homenaje— que contribuyeron de manera significativa al conocimiento de nuestras letras, logro que se debió en gran medida al buen tino de Artemio González García al frente de dicha dependencia.
Pedro Valderrama Villanueva


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