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Un bosquejo sobre la arena


¿Qué es un bosquejo? ¿Y por qué sobre la arena? Cuando Pedro Valderrama Villanueva me dio a conocer el título de su libro, Bosquejos sobre la arena. Textos sobre letras jalisciense (Keli Ediciones, 2024). Lo primero que pensé fue en el posible simbolismo que planteaba. Un plano figurado en el medio de una arena domeñada por el agua, por el viento y por el propio transitar de los personajes que deambulan por un amplio territorio, teniendo a sus pies un pequeño mapa piedritas finas. Molidas y remolidas por el paso desgastante de los tiempos y sus actantes. Algo similar a lo que ocurre en la memoria con sabor a tiempos idos que, pese a todos los pronósticos, permanecen se forman y reconforman. Y que por tanto hace falta la mirada acuciosa, con cuenta hilos, que pueda dar registro a toda la materia que se extiende en bastas lejanías, pero que sigue ahí, oculta entre minúsculas particiones.  A contra vuelo diríamos hoy, del bit, del mega y de la nube. Navegantes en el vacío de sus posibilidades y de su permanencia en el recuerdo volátil del homo informaticus. Una labor titánica, tal vez mucho mayor, que hace apenas un siglo pasado. El reflejar en el hoy en un libro impreso, la historia de la historia de los escritores jaliscienses. Es en gran medida una historiografía. Representa el tratar de no dejarlos en la virtualidad del ostracismo.  


El libro como soporte en su material tradicional tiene en su haber la necesidad de la conservación de una memoria. Ejercicio de doble simbolismo. En una etapa de amnesias crónicas e intertextos que se pierden en la nada. Sobre papel y en el papel, en el ahora, Pedro Valderrama Villanueva continua con una vieja, pero no por ella, trasnochada labor, al contrario, el ejercicio de construir este libro refleja una vitalidad, una búsqueda incesante de sofrenar la cotidianidad del siempre e olvido.

El plasmar las ideas y el producto de sus investigaciones en un libro. Le deja “al mundo, mundial,” un mapa del Jalisco exportador de talento. El ello en un texto de consulta, libre de virus cibernéticos y de barreras de censores que realicen un bloqueo de la palabra vueltas ventanas al olvido. Sobre el contexto de un mar apariencia estática pero que siempre está en movimiento. Bosquejos sobre la arena, en el ahora, es un instrumento de consulta para el interesado en el fenómeno literario, de una parte sustancial de la región centro-occidente del país. Esto es sin duda la colección de textos que hoy presentamos. 


Una compilación cuidadosamente realizada, en las que el autor, Pedro Valderrama Villanueva, nos muestra varias etapas del devenir de nuestra literatura.  Desde los creadores hasta los promotores, gestores e investigadores.  Todo ello en 37 textos distribuidos en 210 páginas.  Un libro que busca de manera solidaria ofrecer al estudioso de las letras mexicanas la posibilidad de un acceso a contraflujo y reflujo a las letras jaliscienses.  Bajo la mirada de un sextante el investigador traza y propone rutas posibles de investigación y de ampliación de mil costas sobre las cuales podemos explorar las letras que han sido fundamentales en el desarrollo de una república en el estado de la cuestión de los poetas. Sus nombres y sus propuestas. 

Un trabajo de revisión, lectura acopio y sobre todo de cruzamiento de datos, todo ello, para ofrecer un panorama de acceso a una fuente fiable. Bajo el rigor de la metodología. Siendo plausible que este libro, que hoy se presenta, sea medular dar reconocimiento a quienes, desde su espacio, tiempo y momento, han apostado. Aún a costa del óbolo y al estipendio propio para dejar las nuevas generaciones en formación en las letras y al público en general, estos granitos amalgamados con posibilidades de ser acrisolados y con el ello formar el cuerpo reflectante de la luz.


Esa luz que se ofrece en Bosquejos sobre la arena, de Pedro Valderrama, es un libro de compromiso con la investigación y el registro histórico de la memoria de un pueblo desde sus literatos y cronistas.

Es grato encontrar que autor da cuenta del quehacer de personajes que tuvimos en bien conocer los de generaciones de los sesenta y más abajo, como es el caso de los reconocidos a nivel internacional Juan José Arreola y Juan Rulfo, Y autores que aportaron su granito de arena como Alfonso Toral Moreno que solía frecuentar el café del Treve junto a otros escritores y actores de la cultura y las artes. Y que nos lega una obran digna de ser referencia, y debía de ser objeto de revisión por la actualizas y futuras generaciones. Siendo su Metafísica del cuento y la novela y Uxor y otros uxores, dos libros que se encuentran en el olvido. Por poner un ejemplo.


El libro Bosquejo sobre la arena de Pedro, es en sí, un punto de partida y una ruta a seguir en el rescate de la memoria de los autores y a la vez un reconocimiento al trabajo de los investigadores que destinaron su vida al rescate y preservación de la base de nuestra identidad como estado, región y nación.  Tal es el caso, entre muchos más, del cronista del sur de Jalisco, Federico Munguia Cárdenas, un hombre sabio, que mantuvo siempre abiertas las puertas de su casa a quienes acudían en busca de consulta. En virtud de que mantenía bajo su resguardo documentos, rescatados y de gran valía para la historiografía de un pueblo, su cultura y su literatura. Y aquí aprovecho para hacer énfasis que todo el acervo de don Federico sigue existiendo por la preservación de su familia y que gestionaron que se generara un espacio, de conservación del acervo y su difusión, a cargo del municipio de Sayula. Pero que fue visto como no rentable por administraciones pasadas, y ya aprobado el proyecto se desechó. Situación que es un ejemplo recurrente en donde la memoria de un pueblo no es del interés público de autoridades y que dificulta la preservación del patrimonio tangible e intangible de los pueblos. Precisamente en esto radica la importancia del libro de Pedro Valderrama Villanueva. Es un instrumento guía del rescate de activos y pasivos de nuestra memoria histórica no sólo de Jalisco, sino de la región.     

Jesús Cruz Flores 

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